Las autoridades sanitarias del Estado de Quintana Roo cerraron el pasado sábado el Instituto de Salud Visual de Cancún, una clínica privada de oftalmología apenas inaugurada el verano pasado, por una presunta negligencia que está dejando tuertos a 27 ancianos. Los abuelos habían acudido a operarse de cataratas invitados por el programa filantrópico «Del amor nace la vista», iniciativa de la Fundación Cinépolis –una de las cadenas de salas más grandes de México–, que proclama «devolver la vista a los sectores más vulnerables de la sociedad». A pesar de ser campesinos pobres, procedentes de comunidades mayas a espaldas del lujo de este visitadísimo enclave turístico del Caribe, tuvieron que pagar al doctor Juan Pablo Olivares de Emparan, director de la clínica, pagos extra que el paquete financiado por el programa no cubría y que en algún caso llegó a los 11.000 pesos (casi 600 euros). Contaminado el quirófano Las primeras conclusiones apuntan a que el quirófano donde se realizaron las operaciones estaba contaminado con la bacteria «pseudomona aeruginosa» –conocida precisamente como «virus de quirófano», muy resistente a los antibióticos–, que atacó el nervio óptico de los pacientes y les necrosó el tejido ocular en dos semanas. Según informó la Secretaría de Salud de Quintana Roo, al menos a dos pacientes les tuvieron que extirpar un ojo para salvar el otro, por la gravedad de la infección, y otros 25 corren el mismo riesgo. «Estamos viviendo una pesadilla, es terrible lo que nos está pasando» La Comisión Federal para Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) asegura en un comunicado publicado el domingo que la investigación continúa. Además de ordenar «suspender en su totalidad» las actividades de la clínica, la Cofepris prevé imponer una multa que podría superar el millón de pesos (más de 53.000 euros) al centro, pero este se niega a asumir responsabilidades con el argumento de que los ancianos dijeron que se infectaron al llegar a sus lugares de origen. La mayoría de las cirugías se llevó a cabo el 29 de octubre, y a los tres días comenzaron los problemas, según contaron algunas pacientes al periódico «La Jornada». A Hortensia Tepal Puc, de Isla Mujeres, le quitaron el vítreo para ver si mejoraba, sin éxito: el 15 de noviembre le quitaron el ojo. Su vecina N atividad Méndez Rayón, también afectada, dice: «Estamos viviendo una pesadilla, es terrible lo que nos está pasando».


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